La Conferencia Internacional sobre Sida analiza este mes en la capital mexicana una pandemia que se alimenta del prejuicio y la desidia. Al elevar la mortalidad y la incidencia de otras enfermedades infecciosas, como la tuberculosis y la hepatitis, el VIH desató una crisis sanitaria mundial de proporciones inéditas, este mes bajo la lupa de 25.000 expertos, activistas y delegados de agencias internacionales e internacionales procedentes de 150 naciones. Pero la crisis va más allá de la salud: afecta los derechos humanos, por la marginación de las víctimas; la situación de la infancia, pues millones de huérfanos deben valerse por sí mismos, y el desarrollo, dado el gasto que origina el tratamiento y la caída de la productividad por la muerte y debilidad de los trabajadores. Nuevos tratamientos abren esperanzas, pero sólo en el Norte industrial. Lea más en IPS Noticias.
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